Venezuela: Chevron prevé producir unos 600 mil barriles diarios de crudo en 2031

Chevron prevé invertir US$7.000 millones durante los próximos cinco años a través de sus compañías conjuntas en Venezuela, con el objetivo de más que duplicar su producción de crudo en el país. La compañía obtuvo los derechos para desarrollar los campos Carabobo 1 y Carabobo-2-South-A, ubicados en la Faja del Orinoco y próximos a su operación Petroindependencia, en la que posee una participación de 49%, reportó Bloomberg.

La petrolera estima alcanzar una producción de aproximadamente 600.000 barriles diarios en Venezuela para 2031, frente a los niveles actuales. El proyecto contempla costos totales inferiores a US$20 por barril.

El aumento previsto de unos 300.000 barriles diarios representaría cerca de 30% de la producción venezolana actual, estimada en alrededor de 1,1 millones de barriles por día. Chevron señaló que la incorporación de nueva oferta será gradual, debido a que el desarrollo de los campos y las inversiones asociadas requieren varios años.

Estados Unidos amplía su participación 

La inversión de Chevron se produce mientras el gobierno estadounidense impulsa una mayor apertura del sector petrolero venezolano a capitales privados de Estados Unidos y una participación directa de Washington en determinadas operaciones.

En agosto, Estados Unidos y Venezuela alcanzaron un acuerdo relacionado con más de 65.000 millones de barriles de reservas de crudo, mediante un esquema que contempla la participación de la compañía privada North American Blue Energy Partners (NABEP).

Las autoridades interinas venezolanas otorgaron a NABEP concesiones por 100 años para operar 17 campos petroleros, con reservas probadas de aproximadamente 65.000 millones de barriles. La compañía contempla invertir hasta US$100.000 millones en nueva infraestructura y elevar la producción de sus operaciones en las regiones del lago de Maracaibo y la Faja del Orinoco.

El acuerdo contempla además una participación de 35% del gobierno estadounidense en la sociedad matriz de NABEP, a través de la Office of Strategic Capital del Departamento de Defensa. La operación no sería financiada por los contribuyentes estadounidenses, ya que NABEP prevé captar capital privado en Estados Unidos.

Control sobre las ventas de crudo

El Departamento de Estado estadounidense tendría derecho a adquirir 20% del petróleo producido por los campos actuales y futuros de NABEP al costo de producción. Según el acuerdo, ese crudo podría destinarse a la reposición de la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos.

Washington también tendría la primera opción para adquirir el 80% restante de la producción. El gobierno estadounidense dispondría además de poder de veto sobre determinados nombramientos de la junta directiva de NABEP, mientras que la mayoría de sus integrantes deberían ser ciudadanos estadounidenses.

El acuerdo estaría sujeto a la legislación de Estados Unidos y a la jurisdicción de sus tribunales.

Reservas y producción de Venezuela

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) estima que Venezuela dispone de cerca de 304.000 millones de barriles de reservas, equivalentes a aproximadamente 20% de las reservas mundiales de crudo. Otras estimaciones citadas en la información sitúan las reservas en torno a 100.000 millones de barriles.

Actualmente, Venezuela produce alrededor de 1 millón de barriles diarios, menos de 1% de la producción mundial. Al menos 95% de los ingresos externos del país provienen de las ventas de petróleo.

El retorno de la producción venezolana a los niveles registrados durante la década de 1990 requeriría un período prolongado. En esa etapa, el país llegó a producir más de 3 millones de barriles diarios, mientras que el desarrollo de nuevos proyectos apunta a incrementar los volúmenes en el corto y mediano plazo.

Washington y las nuevas condiciones para el sector

La administración de Donald Trump condicionó su respaldo al gobierno interino de Delcy Rodríguez a medidas destinadas a modificar el funcionamiento del sector de hidrocarburos y facilitar la entrada de inversores estadounidenses.

Entre esas medidas figuran nuevas leyes sobre hidrocarburos y minería, una flexibilización de las sanciones aplicadas a Petróleos de Venezuela (PDVSA) y la ampliación de licencias para que compañías estadounidenses e internacionales puedan operar con la estatal.

Washington también mantiene supervisión sobre los ingresos petroleros venezolanos, que se encuentran depositados en cuentas del Tesoro estadounidense. Según la información disponible, hasta mediados de abril se habían permitido transferencias de aproximadamente US$3.000 millones hacia la economía venezolana.

El gobierno estadounidense también ha señalado que se realizarán auditorías independientes sobre estos recursos, cuyos informes serían elaborados por KPMG.

Hasta ahora, el incremento de la producción de petróleo y gas no ha sido significativo.

Fuente: Mundo Marítimo